Un partido especialmente raro el que el Atlético Valladolid logró ganar al Zarautz (30-25). Después de unos inicios trepidantes, con goles en apenas diez segundos de cada jugada de ataque, el conjunto vallisoletano asentó su defensa, salió a relucir la calidad de César bajo los palos y secó la ofensiva de los vascos. Además, aprovechando las exclusiones visitantes y el contragolpe ofreció los mejores minutos de balonmano y obtuvo diferencias que aumentaban con el paso de los minutos. Hasta ocho goles (17-9) de ventaja dispusieron los de Nacho González en esta primorosa primera mitad, en la que los tiempos muertos de los vascos apenas sirvieron para frenar la avalancha local. Y además, el reparto de goles en el Atlético abría aún más el abanico de posibilidades de anotar lo que desarboló por completo al Zarautz antes del descanso.

Pero esto es la División de Honor Plata. Y aquí los partidos se ganan en el minuto 60. El vestuario y los siete goles de ventaja (18-11) sirvieron a los del Atlético de bálsamo tranquilizante mientras supuso un aguijón en el orgullo vasco. Y la salida del Zarautz fue trepidante mientras el Atlético dormía en los laureles. Un parcial de 1-5 en apenas diez minutos, diluyó la considerable ventaja. Incluso a tres goles se llegaron a colocar los vascos. La defensa vallisoletana era un coladero, las exclusiones se pagaban muy caro y en ataque nada funcionaba. Las alarmas sonaron y Nacho González se vio obligado a parar el partido (19-16). El Atlético estuvo diez minutos sin marcar y el Zarautz aprovechó el regalo para silenciar Huerta del Rey. En los locales apenas nada funcionaba así que esta vez fue Roberto el que asumió la responsabilidad y con sus goles en jugadas individuales mantuvo las diferencias entre los 4 y 5 goles.

La clase y el saber estar del equipo vallisoletano acabó imponiéndose y frenando el ímpetu del rival. Solo algunas exclusiones infantiles (Turrado) propiciaron el miedo en el cuerpo en los minutos finales, en los que el Zarautz aún intentó amenazar el triunfo local cuando los vallisoletanos se quedaron con cuatro jugadores de campo.

Al final se impuso la lógica en un partido irracional, y el Atlético mantiene su condición de invicto a la espera de la Copa del Rey, que se disputará el miércoles en Huerta del Rey ante el BM Aragón.

Vía Norte de Castila