Diego Camino ha repasado su extensa carrera en el mundo del balonmano, en una interesante entrevista para el taller de radio que realizan los alumnos del Instituto Zorrilla de Valladolid. La cita ha sido grabada y alojada en el podcast de Z Radio en su sección “Entre apuntes y deportes”, emisora puesta en marcha por alumnos y profesores del propio centro educativo.

Camino departió durante más de 20 minutos sobre su momento vital actual, en el que compagina la faceta laboral con la de técnico, sus mejores recuerdos, la necesidad y dificultad de compaginar estudios y deporte profesional, el papel del capitán, la situación actual del balonmano y la parte más negativa del deporte, las lesiones, entre otros temas.

El actual entrenador del filial del Recoletas, que colgó las botas como profesional la pasada campaña después de más de 30 años jugando al balonmano, es además de preparador del equipo de Segunda Nacional, formador en la cantera del club, donde lleva las riendas de uno de los equipos de categoría benjamín.

En esta entrevista Camino afirmó que dentro de su extensa etapa en el balonmano, lo que empezó siendo un hobby, se fue convirtiendo en “profesión compaginada con estudios y dedicación laboral”. Ese “esfuerzo grande” le llevó a grandes experiencias que nunca habría pensado en vivir. De sus inicios, Camino desveló que la etapa que más recuerda es la inicial hasta edad juvenil, ya que “me marcó para desenvolverme a nivel de entrenamientos como luego a la hora de mi comportamiento dentro de los equipos”, señaló. Sobre los mejores recuerdos de su etapa profesional se queda con aquel ascenso inesperado con Aranda debido a la juventud de la plantilla y el poder recuperar la categoría ASOBAL con el Recoletas.

Diego Camino nunca tuvo el objetivo de dedicarse al balonmano profesionalmente, pero una vez que se dio recuerda orgulloso como afrontó “el esfuerzo que supuso” trasladar su expediente universitario a los lugares donde jugó y acabar la carrera para después incorporarse al mercado laboral y compaginarlo con el deporte, “sacrificando incluso periodos de descanso y vacaciones que siempre fue difícil”, subrayó, y asimismo, logrando sacarse el título de entrenador en dicha etapa como jugador profesional.

Sobre la labor de un capitán como lo fue él, Camino aseguró que no es necesario que tenga “unas virtudes excepcionales, pero si la capacidad y sensatez de poder establecer puentes, de saber estar tranquilo en los momentos de presión y apoyar a los jugadores por igual”, indicó. En cuanto al aspecto negativo que suponen las lesiones, Camino reconoció que son “la peor parte del deporte, pero va implícito, tienes que cuidar la alimentación, el descanso y la parte de preparación física de prevención”, analizó un deportista que ha sufrido dos lesiones graves de ligamento y menisco en ambas rodillas.

Camino explicó las razones de su retirada definitiva, “antes habían influido mis ganas de seguir y lo bien que me encontraba con el grupo, pero esta vez se dieron varios factores; la edad, la última lesión, el trabajo en el que estar lesionado influía, además de conjuntarlo con la paternidad”, detalló. Diego aseguró que el entrenamiento y la competición es lo que más echa de menos, también la convivencia con el grupo, que es lo “más bonito” con lo que se queda, y que le permitió vivir experiencias como “estar en una boda en Lituania y conocer otras costumbres”, resaltó.

Por último, analizó los detalles que le faltan al deporte del balonmano para crecer y afianzarse entre los de mayor aceptación, “tener una liga más potente y profesional, con estructuras más fuertes, a pesar de que el balonmano es un deporte muy conocido y de gran tradición en España, que es muy dinámico con rápidas transiciones, de contacto y con detalles técnicos muy bonitos” y por ello animó a todos a que “veáis el Mundial”, que se disputará este enero en Polonia y Suecia y que promete ser un gran espectáculo.